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La
contaminación de las aguas puede acarrear problemas ecológicos,
económicos y sociales. El agua, origen y base de la vida, se ha
consolidado como medio indispensable para cualquier alternativa de
futuro y como uno de los grandes sustentos de la ecología y el medio
ambiente. No existe actividad humana, económica, industrial, social o
política que pueda prescindir de este vital recurso.
Se entiende por contaminación del medio
hídrico o Contaminación del agua a la acción o al efecto de introducir
materiales, o inducir condiciones sobre el agua que, de modo directo o
indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en
relación a sus usos posteriores o sus servicios ambientales.
Los efectos de la
contaminación del agua incluyen los que afectan a la salud humana. La
presencia de nitratos (sales del ácido nítrico) en el agua potable puede
producir una enfermedad infantil que en ocasiones es mortal. El cadmio
presente en el agua y procedente de los vertidos industriales, de
tuberías galvanizadas deterioradas, o de los fertilizantes derivados del
cieno o lodo puede ser absorbido por las cosechas; de ser ingerido en
cantidad suficiente, el metal puede producir un trastorno diarreico
agudo, así como lesiones en el hígado y los riñones. Hace tiempo que se
conoce o se sospecha de la peligrosidad de sustancias inorgánicas, como
el mercurio, el arsénico y el plomo.
Los lagos son especialmente vulnerables a
la contaminación. Hay un problema, la eutrofización, que se produce
cuando el agua se enriquece de modo artificial con nutrientes, lo que
produce un crecimiento anormal de las plantas. Los fertilizantes
químicos arrastrados por el agua de los campos de cultivo pueden ser los
responsables. El proceso de eutrofización puede ocasionar problemas
estéticos, como mal sabor y olor, y un acumulamiento de algas o verdín
desagradable a la vista así como un crecimiento denso de las plantas con
raíces, el agotamiento del oxígeno en las aguas más profundas y la
acumulación de sedimentos en el fondo de los lagos, así como otros
cambios químicos, tales como la precipitación del carbonato de calcio en
las aguas duras, otro problema cada vez más preocupante es la lluvia
ácida que ha dejado muchos lagos del Norte y del Este de Europa y del
Noroeste de Norteamérica totalmente de provistos de vida.
Los ríos, por su capacidad de arrastre y
el movimiento de las aguas, son capaces de soportar mayor cantidad de
contaminantes. Sin embargo, la presencia de tantos residuos domésticos,
fertilizantes, pesticidas y desechos industriales altera la flora y
fauna acuáticas. En las aguas no contaminadas existe cierto equilibrio
entre los animales y los vegetales, que se rompe por la presencia de
materiales extraños. Así, algunas especies desaparecen mientras que
otras se reproducen en exceso. Además, las aguas adquieren una
apariencia y olor desagradables. Los ríos constituyen la principal
fuente de abastecimiento de agua potable de las poblaciones humanas. Su
contaminación limita la disponibilidad de este recurso imprescindible
para la vida.
Existen diferentes
contaminantes del agua. Algunas de ellas son las aguas residuales y los
residuos provenientes de las industrias. Los principales contaminantes
del agua son los siguientes:
-
Aguas residuales y otros residuos que
demandan oxígeno (en su mayor parte materia orgánica, cuya
descomposición produce la desoxigenación del agua).
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Agentes infecciosos.
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Nutrientes vegetales que pueden
estimular el crecimiento de las plantas acuáticas. Éstas, a su vez,
interfieren con los usos a los que se destina el agua y, al
descomponerse, agotan el oxígeno disuelto y producen olores
desagradables.
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Productos químicos, incluyendo los
pesticidas, diversos productos industriales, las sustancias
tensioactivas contenidas en los detergentes, y los productos de la
descomposición de otros compuestos orgánicos.
-
Petróleo, especialmente el procedente
de los vertidos accidentales.
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Minerales inorgánicos y compuestos
químicos.
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Sedimentos formados por partículas del
suelo y minerales arrastrados por las tormentas y escorrentías desde
las tierras de cultivo, los suelos sin protección, las explotaciones
mineras, las carreteras y los derribos urbanos.
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Sustancias radiactivas procedentes de
los residuos producidos por la minería y el refinado del uranio y el
torio, las centrales nucleares y el uso industrial, médico y
científico de materiales radiactivos.
Me interesaría
introducirme en el daño que le hace el uso del aceite doméstico al agua
dulce: Este residuo doméstico es en la actualidad una de las principales
causas de contaminación de las aguas residuales urbanas, ya que en
general una vez utilizados, se vierten por el desagüe a la red de
alcantarillado, produciendo atascos y malos olores en las cañerías.
Estos vertidos hacen que la depuración de las aguas se encarezca, además
de dificultar el normal funcionamiento de las depuradoras. En el caso de
no haber una total depuración de estos aceites, al devolver al medio
ambiente el agua con restos oleaginosos, estos contamina las cuencas
internas, el mar y los acuíferos, interfiriendo en la vida natural y
degradando el entorno. Además, facilita la proliferación de
microorganismos perjudiciales para la salud. El aceite provoca también
problemas en las tuberías de desague obstruyéndolas y creando malos
olores.
La contaminación del agua puede evitarse
construyendo modernos sistemas de alcantarillado, montando más plantas
purificadoras y haciendo que los fertilizantes y los insecticidas no
vayan a parar al agua. Muchas naciones comienzan a emplear una gran
cantidad de recursos en este aspecto, pero por el momento no se detiene
la contaminación del agua, que crece día a día.
En algunas industrias, utilizan estanques
llamados facultativos, los cuales eliminan los materiales contaminantes
mediante el cultivo de bacterias. Existe un material llamado
refractario, el cual no puede ser desecho por las bacterias, y para este
material, las industrias acostumbran usar carbón activado. Como el
carbón activado es capaz de adsorber muchos compuestos orgánicos que no
son biodegradables, resulta muy útil en el tratamiento de aguas de
desecho de refinerías y de algunas industrias. También, en países
desarrollados, lo utilizan en las plantas de tratamiento de aguas de
desecho a pequeña escala, como en centros comerciales, unidades
habitacionales o pequeñas poblaciones.
En todos los grandes centros urbanos del
planeta Tierra se generan grandes cantidades de aguas negras como
consecuencia del desarrollo de las actividades humanas, por lo que las
principales fuentes de aguas negras son la industria, la ganadería, la
agricultura y las actividades domésticas que se incrementan con el
crecimiento de la población humana. Los contaminantes biodegradables de
las aguas negras pueden ser degradados mediante procesos naturales o en
sistemas de tratamientos hechos por el hombre, en los que acelera el
proceso de descomposición de la materia orgánica con microorganismos.
Entre las operaciones que se utilizan en los tratamientos primarios de
aguas contaminadas están: la filtración, la sedimentación, la flotación,
la separación de aceites y la neutralización.
Uno de los métodos más utilizados para
tratar al agua contaminada es el de cloración, y aunque no es el mejor,
es uno de los de menor costo. Éste proceso puede ser contraproducente,
ya que el cloro reacciona con la materia orgánica en las aguas de
desecho y en el agua superficial produce pequeñas cantidades de
hidrocarburos cancerígenos. Algunos otros desinfectantes como el ozono,
el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y luz ultravioleta se empiezan
a utilizar, pero son más costosos que el cloro.
Los seres humanos
afectan en gran medida al ambiente. La gente será héroes o bandidos de
la madre naturaleza. Las sustancias tóxicas, floración algácea,
sedimentación son todos los resultados finales de actividades humanas.
Estos agentes contaminantes no son los males verdaderos de la
contaminación de agua sino la gente detrás de cada disposición y
negligencia cotidiana. A menos que el hombre entienda que no es la
prohibición de agentes contaminantes ni de prohibir las producciones
industriales que deben ser mejoradas para no provocar contaminación.
Solamente el comportamiento y la actitud que el ser humano posea hacia
su ambiente, los ríos, los lagos, y otros circuitos de agua, no tienen
ninguna esperanza de ser salvado.
Si bien es cierto que la responsabilidad
principal del control de la contaminación recae en los gobiernos y
empresas que generan la mayor cantidad de contaminación, no es menos
relevante la responsabilidad que le cabe a cada ser humano en la
preservación del agua y los sistemas acuáticos
Cristian Frers –
Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social – E-mail:
cristianfrers@hotmail.com |