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Una Historia Real
.Continuación:... Cuando llegué al campo de vuelo había
varias personas haciendo los preparativos del despegue del modelo. Yo me
quedé expectante mirando ese increíble equipo de radio control. Era una
caja metálica rectangular , negra , con muchas llaves. El modelo se
eleva y me quedo asombrado de las piruetas que el mismo hace. Esa noche
antes de dormir, me dije, yo quiero un equipo de radio como ese. Así que
en cuanto pude me compré un equipo de radio control, pero mejor que el
que había visto. Este era digital proporcional, marca Banner.
Y así empecé mis andanzas en el radio control, rompiendo una y otra vez
los aviones. A veces porque el equipo tenia una falla intermitente, y
otras veces por mi inexperiencia de vuelo. Al llegar a mis 19 años , ya
había roto más de 20 modelos y no tenia el dinero para comprar un equipo
de radio nuevo, hasta que la sorpresa me la dio mi novia María Teresa,
que me regala el dinero para poder comprarlo, en aquel entonces me costó
u$s 700 dls.
A partir de ese equipo nuevo que no fallaba, pude crecer más y más en
los vuelos llegándome a destacar siendo tan joven sobre el resto de los
que ya eran " viejos pilotos " como Osvaldo Cerone o Roberto Bravi. Los
fines de semana mientras muchos salían de paseo con sus amigas, los
sábados y domingos, yo la pasaba en el campo de vuelo entrenándome. Por
fin llegó mi primer campeonato Nacional de Aeromodelismo. Para entrenar
el decolaje y aterrizaje, me lo hacían hacer en una calle de tierra en
el Km. 318 cerca de Funes. Si me equivocaba tenía los postes del
alambrado a mi izquierda y a mi derecha. Cuando llegó el día, al
carburar mi motor, la hélice me pega en el dedo . ¡ Qué dolor! , pero
con el dedo vendado , volé y salí 2do. Esa sería mi última participación
en la categoría de mono canal. A partir de allí, me entrené para la
máxima categoría . Nuevos modelos, nuevos motores y trenes retractiles.
Cuando el modelo despegaba, guardaba las ruedas. El combustible lo
preparaba yo , aceite de ricino, alcohol metílico y cuando podía le
agregaba nitro metano. Para poder competir yo llegaba a hacer más de 450
vuelos de 10 minutos en un año. Había un patrón de maniobras y yo estaba
atado al mismo. Un día cuando fuimos a hacer una exhibición, me acuerdo
que estaba volando Alberto Calicchio, en el lugar había árboles altos
que rodeaban esa cancha de fútbol y no podían aterrizar el avión.
Decolar pudo, pues le dio toda potencia y subió, pero para bajarlo
cuando pasaba los árboles y cortaba motor ya se encontraba en la mitad
de la cancha y muy alto. Con ellos estaba Osvaldo Cerone, y Marcelo Leys.
Me piden ayuda. Cuando veo la situación sólo pico el modelo de punta
hacia al piso, y casi llegando al mismo , le bajo todo el motor , hago
un looping y aterrizo. Todavía me acuerdo de los aplausos y los gritos
de alegría de la gente. Continuará.
Eduardo Crusco
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