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Armonizando Rosario >
Historias de la Vida
real |
Lecciones de conducta mientras el avión se
hunde
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Lara Tarker-Pope The New York Times | | |
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NUEVA YORK.- Una de las imágenes más destacables del aterrizaje del
avión de US Airways en el río Hudson es la foto de los pasajeros
parados sobre las alas, esperando ser rescatados.
Pero para quienes estudian las catástrofes, no hay nada de
sorprendente en la serena conducta de los pasajeros.
Amanda Ripley, autora del libro Lo impensable: ¿quién sobrevive
cuando el desastre golpea y por qué ? (2008), señala que en este
accidente aéreo, como en otros desastres muy importantes, las
personas tienden a estar calmas, calladas y atentas a brindar su
ayuda a otros.
"Hemos oído de boca de personas que estaban en el avión que, una vez
que se estrelló, el sonido prevaleciente no eran los gritos, sino el
silencio, lo que es típico", dijo Ripley, que durante años cubrió
periodísticamente inundaciones, accidentes aéreos y otros desastres
para la revista Time .
En su libro, incluye las crónicas de cómo individuos y grupos se han
comportado ante distintas situaciones de catástrofe. Ripley
recuerda, por ejemplo, el relato de los sobrevivientes del atentado
contra el World Trade Center, que describían cómo las evacuaciones
por las escaleras eran tranquilas y ordenadas, a pesar del caos que
los rodeaba.
"Uno no percibe el caos o la histeria que esperaría -dice Ripley-.
Eso no significa que la gente no esté asustada. Significa que sus
cerebros están prestando atención a todo lo que está sucediendo,
esperando órdenes."
Una gran decisión
Si bien mucho se ha dicho sobre la capacidad de respuesta y de
aterrizaje del piloto que descendió sobre el Hudson, Ripley destaca
que una pequeña decisión -el que se haya tomado el tiempo para
advertir a los pasajeros que se prepararan para el impacto- tuvo un
rol importante en que se hayan podido salvar sus vidas.
"Lo que hizo es particularmente importante, dada la forma en que
opera el cerebro. Hay pilotos y tripulaciones que prefieren no decir
a los pasajeros lo que sucederá porque no quieren enloquecerlos.
Pero cualquier advertencia, puede colocar al cerebro en una actitud
correcta. Sabemos que las personas son muy obedientes en las
catástrofes, por lo que es de mucha ayuda dar ese tipo de órdenes."
"Pienso que, de alguna forma, es un grandioso y maravilloso ejemplo
de la capacidad del ser humano de manejarse realmente bien bajo
presión extrema", concluyó Ripley.
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19/01/2009
Fuente : La Nación | |
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