Cuando decidí radicarme en Capilla le conté
a mis amigos, "esto es Camelot, es Shamballa, es el Tibet y todos los
lugares que he soñado..." ¿Qué es en realidad lo que atrae de
Capilla?
¿Porqué miles de personas van por unos
días a Capilla como buscando aire puro? ¿Se trata solo de un lugar turístico
más, el río, las piedras, los cerros, como tantos otros lugares de
Córdoba? Uno se siente llamado a Capilla.
Y miles de personas van en busca de
unos días diferentes a todo lo que se conoce... no por el río y las
piedras y los cerros tan solo, no. Uno sabe que Capilla tiene una fuerza
inigualable, una fuerza que te "pega" que te sacude y hasta te deja
tirado por días con sueño, con ganas de hacer nada más que dormir
descansar alejado realmente de absolutamente toda preocupación. A veces Capilla detona cosas dentro
nuestro que estaban encubiertas, tapadas, camufladas, y en contacto
con la energía capillense, estallan, se manifiestan, no siempre de
la mejor manera, no siempre en armonía pero debemos saber que para
que surja la armonía es menester el caos, la desestructura, el
estallido...
Estas crónicas desde el mágico refugio
de tantos rosarinos, porteños y de otras diversas geografías,
tendrán una característica: son reportes con el alma y desde el
alma, como dirían mis amigos Mariel y Claudio: una forma diferente
de ver Capilla. En la seguridad de que cuanto vemos
fuera, tiene su lugar dentro.
O sea: Capilla es el rostro visible. El
corazón es Erks.
por María Solá |