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Si
bien éstos son los fundamentos psicológicos inconscientes
que explican nuestro impulso de estar con él a pesar del
dolor, hacen poca justicia a la intensidad de nuestra
experiencia consciente.
Sería difícil exagerar la pura carga
emocional que este tipo de relación, una vez iniciada,
acarrea para la mujer involucrada. Cuando ella intenta
separarse de la relación con el hombre a quien ama
demasiado, siente como si miles de voltios de energía
dolorosa fluyeran a toda velocidad y salieran por los
extremos cercenados de los mismos. La antigua sensación de
vacío renace y se arremolina a su alrededor, arrastrándola
hacia el lugar donde aún pervive su terror infantil a estar
sola, y ella está segura de que se ahogará en el dolor.
Esta clase de carga -las chispas, la
atracción, el impulso de estar con esa otra persona y de
hacer que la relación funcione- no está presente en la misma
medida en las relaciones más saludables y satisfactorias,
porque no representan todas las posibilidades de saldar
viejas cuentas y de prevalecer sobre lo que una vez fue
abrumador. Esta emocionante posibilidad de rectificar viejos
errores, de recuperar el amor perdido y de ganar una
aprobación reprimida es lo que, para las mujeres que aman
demasiado, constituye la atracción inconsciente que subyace
al hecho de enamorarse.
Es también por eso que, cuando entran en
nuestra vida hombres que se interesan por nuestro bienestar,
nuestra felicidad y nuestra realización personal, y que
presentan la verdadera posibilidad de una relación sana, por
lo general no nos interesan. Y no nos equivoquemos; esa
clase de hombres sí entran en nuestra vida. Cada una de mis
pacientes que ha amado demasiado ha podido recordar por lo
menos a uno, y a menudo a varios hombres a quienes
describieron como "realmente agradables... tan amables... de
verdad se preocupaban por mí..." Entonces, por lo general,
viene la sonrisa irónica y la pregunta: "¿Por qué no me
quedé con él?" A menudo ella es capaz de responder su propia
pregunta enseguida: "Por alguna razón nunca me entusiasmó
tanto. Supongo que era demasiado agradable, ¿no?"
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