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Daniel Gallo LA NACION
La epidemia de gripe A adquiere cada día una magnitud más preocupante.
El Gobierno analiza decretar la emergencia sanitaria en la región
metropolitana la semana próxima, después de las elecciones legislativas,
lo que daría paso a drásticas medidas de contención del contagio, con el
cierre temporal de lugares de concurrencia masiva, como colegios,
shoppings, cines y recitales.
Así lo confirmaron a LA NACION anoche altos funcionarios nacionales,
alarmados por el incesante crecimiento del número de infectados y
muertos. Las autoridades sanitarias estiman, incluso, que los casos
mortales ya son más que los notificados oficialmente (hasta ahora, 21,
con los cuatro nuevos que se sumaron ayer).
La posibilidad de decretar una emergencia está siendo considerada por el
Ministerio de Salud de la Nación, donde ayer por la tarde tenían
informes sobre otras 15 muertes ocurridas en las últimas horas a raíz
del virus A (H1N1). Y esperaban más reportes de hospitales bonaerenses
sobre casos fatales.
"Es una posibilidad que será analizada", dijo la ministra de Salud,
Graciela Ocaña, al ser consultada sobre el eventual dictado de la
emergencia sanitaria.
Ante el agravamiento constante de la situación, el sistema de salud está
cada vez más desbordado, por lo que se buscan alternativas para
reforzarlo, como el uso del hospital militar de Campo de Mayo, la
instalación de unidades sanitarias de campaña en el conurbano bonaerense
y móviles de atención primaria cerca de las estaciones ferroviarias de
Once y Constitución.
Médicos que trabajan en la atención directa de niños y adultos con
afecciones respiratorias advirtieron ayer sobre la preocupante situación
y el riesgo de que la epidemia afecte con mayor virulencia a los
sectores de menores recursos.
Daniel Pryluka, de la Sociedad Argentina de Infectología, dijo a
lanacion.com: "El Malbrán anuncia los resultados con retraso y, además,
hace una semana en la Capital y el conurbano se dejó de hacer un
diagnóstico masivo. La propagación del virus y las condiciones de
pobreza influirán en la tasa de mortalidad".
El comité de crisis no se reunió esta semana para evitar la toma de una
decisión que obligase a postergar de urgencia las elecciones
Con la información oficial de casos mortales, los 21 argentinos que
fallecieron por la gripe A igualan el número de canadienses muertos por
este virus. En el mundo sólo son superados por las 115 víctimas mortales
en México y las 87 en los Estados Unidos.
Entre los casos mortales confirmados ayer se encuentra el de un hombre
de 35 años, en Misiones, que se convirtió en la primera víctima fuera de
la Capital y del conurbano bonaerense.
Fueron notificados, además, otros 97 casos positivos, por lo que la
nómina oficial de contagiados es de 1391 personas. Muchas de ellas
superaron la enfermedad, pero la cifra real de contagios es desconocida,
incluso para las autoridades.
La cantidad de víctimas mortales sobrepasó las previsiones de los
especialistas, que no cuentan aún con certezas sobre la causa del
aumento de la cantidad de muertos. Eso más allá de que la tasa real de
mortalidad no puede ser establecida fehacientemente porque ya no se
analizan todos los casos sospechosos en la región metropolitana, sino
sólo a los pacientes internados. En el conurbano bonaerense se informó
anteayer de 75 personas hospitalizadas con respiración asistida.
El Ministerio de Salud de ese distrito decidió ayer que la mayoría de
los pacientes graves de gripe A sean internados en el hospital municipal
de trauma y emergencias federal Abete, del municipio de Malvinas
Argentinas. Ese centro de salud fue elegido porque tuvo la precaución de
dotarse con anticipación de gran cantidad de aparatos de asistencia
respiratoria. El resto de los pacientes fue evacuado ayer hacia otras
clínicas del sistema municipal de salud, para contar con 120 camas
exclusivas para los enfermos con gripe A.
El ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin, comentó anteayer que el
ausentismo en los hospitales alcanzaba el 40 por ciento por el personal
también afectado por diferentes enfermedades. Frente a esa situación y
al notable incremento de las consultas médicas se determinó convocar a
profesionales sanitarios jubilados y a estudiantes de los últimos años
de la carrera de medicina para que hicieran el control primario de las
consultas.
Factores de preocupación
La expansión de la gripe A en el conurbano es una de las principales
preocupaciones. Daniel Pryluka, integrante de la Sociedad Argentina de
Infectología, dijo a LA NACION que "la propagación del virus y las
condiciones de pobreza de gran parte del conurbano influirán en la tasa
de mortalidad".
"La tasa de mortalidad hay que calcularla sobre la totalidad de los
casos, que es muy superior a la notificada por las autoridades
sanitarias", explicó el presidente de la Sociedad Argentina de
Infectología, Pablo Bonvehi.
A partir del 1° de julio se descentralizarían los análisis que se
realizan en el Malbrán y se pondría en funciones a 19 laboratorios en
diferentes provincias para obtener con mayor velocidad los datos. Por
ahora, los números reales de contagios son especulaciones.
"Hoy son 1391 los infectados, pero se sospecha que hay muchos más casos.
Para tener una idea más exacta del número de enfermos habría que
multiplicarlo por diez. Ahí la tasa de mortalidad sería mucho más baja",
dijo a LA NACION Jorge Yabkowski, presidente de la Federación Sindical
de Profesionales de la Salud de la República Argentina.
Yabkowski pidió que se declare la emergencia sanitaria y exigió un
monitoreo social y transparente de los fondos enviados por el Gobierno
como refuerzo para el sistema sanitario, con un monto superior a los 300
millones de pesos. Un decreto de emergencia sanitaria -que puede
legalmente ser resuelta por una resolución del Ministerio de Salud-
permite el uso discrecional de partidas y las compras directas de
insumos.
Durante la reciente epidemia de dengue, el Ministerio de Salud promovió
la declaración de emergencia sanitaria y consiguió para ello el respaldo
del Congreso, pero en el momento de la votación en el Senado el proyecto
fue vetado por el bloque oficialista, que minutos antes había impulsado
con vehemencia esa medida. Aquellos que tienen acceso a la intimidad del
poder aseguran que el proyecto se frenó por una orden telefónica de
Néstor Kirchner al senador Miguel Angel Pichetto. Entonces, la Casa
Rosada argumentó extraoficialmente que no debía darse una mala imagen
sanitaria hacia el exterior, para no ver afectado el turismo. |