RIO COLORADO (ARC).- Ana Laura Calí tiene
Síndrome de Down. Sin embargo, a sus 19 años eso
no fue obstáculo para que logre uno de los
objetivos más importantes que se trazó junto a
su familia.
Acaba de finalizar la escuela secundaria -sin
llevarse ninguna materia- junto a otros 54
compañeros, siendo el único caso de escolaridad
completa en la provincia de Río Negro.
Ana Laura está contenta, y lo transmite a
cada instante.
El viernes por la noche, en el gimnasio
municipal, recibió el título y la medalla
correspondiente, en medio de un clima de
profunda emoción y alegría, compartida por todos
los presentes.
Los integrantes de la Asociación Patagónica
Síndrome de Down (Apasido) quisieron sumarse a
la celebración y también participaron del acto
protocolar.
"Siempre estuve segura, sin ninguna duda en
lo que hacía", afirmó Ana Laura durante la
charla con este diario.
Muy poco después de iniciar la conversación,
la joven demuestra ser muy desenvuelta para
expresarse con un léxico rico y variado.
Cuenta que aprobó todas las materias, aunque
confiesa que la que más le costó fue matemática
pero pudo salir adelante con un poco más de
esfuerzo.
Sobre sus próximos pasos, anuncia: "Ahora
quiero seguir con los estudios de guitarra, de
italiano en el Dante Alighieri, perfeccionar el
inglés y prepararme para trabajar en una oficina
de turismo en la localidad, algo que realmente
me apasiona". Se lleva muy bien con la
computadora, siendo una herramienta fundamental
en su preparación y comunicación con el mundo a
través de internet.
El esfuerzo de Ana Laura estuvo acompañado en
todo momento, desde su nacimiento por sus padres
Alicia y Angel que no dejaron nada sin hacer
para que su hija siga avanzando. En esta
iniciativa que no se detuvo jamás, se fueron
sumando seres maravillosos que también hicieron
su aporte y que hoy se sienten orgullosos por
este paso trascendental de Ana Laura.
Profesionales, docentes, amigos, familiares,
compañeros y preceptores que desde el jardín
maternal, pasando por la escuela primaria y
secundaria, siguieron, acompañaron y ayudaron,
cada uno desde su lugar, en todo el largo
proceso.
"Agradezco a todos los docentes que me
abrieron las puertas y solicito que los otros
chicos que nacieron con un cromosoma más,
también tengan las mismas oportunidades que tuve
yo", concluye Ana Laura con un valioso
mensaje.