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Como resultado del cambio climático, el agua de la región de Londres y del
estuario del río Támesis sube un milímetro cada año.
Si se combina con el hundimiento natural del sudeste de Inglaterra, resulta
que el agua le quita entre 2 y 3 milímetros de terreno por año a la región. La
corteza terrestre de esta isla se está deformando desde hace 10.000 años, cuando
la pérdida de una pesada capa de hielo que cubría el país dio pie a que, hasta
el día de hoy, el extremo norte suba y el sur descienda.
Este estudio realizado por la Agencia Medioambiental del Reino Unido es vital
para reorganizar las defensas instaladas para frenar el avance del agua. Este
sistema preparado para lidiar con las mareas debe ser mejorado porque la amenaza
cambió.
Los 300 kilómetros de diques, muros y barreras que protegen a los terrenos y
edificios ubicados detrás deberán modificarse y trasladarse en función de los
datos que se recojan de esta investigación y de otras por venir.
Las casas y negocios que hasta hace poco se sentían seguros quizás deban
enfrentar una relocalización y cambios en la manera en que son construidos.
Los nuevos datos y las futuras modificaciones se vuelven más importantes a
medida que se acerca el 2012, ya que la próxima celebración de los Juegos
Olímpicos en la región implica que la población y las construcciones aumentarán
en los meses por venir.
Los próximos años van a estar acompañados por muchos cambios. Las
investigaciones continuarán y las construcciones también. Los nuevos datos que
aporten los estudios se aprovecharán lo mejor posible para que el avance del
agua no le gane tanto espacio a la tierra ni modifique demasiado la vida de los
habitantes del lugar. |