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CAMBIOS en el PLANETA
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Un problema planetario acecha a 1.200 millones de personas
de cien países |
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Las graves consecuencias de
la desertificación que causa la acción humana ponen en riesgo
a más de 1.200 millones de personas en cien países, por lo que
la ONU dio la voz de alarma en el Día Mundial, que se celebra
este domingo, frente a un problema planetario.
Las
Naciones Unidas han elegido para como tema de este año "La
desertificación y el cambio climático: un reto mundial", con
el que recuerda que ambas cuestiones "interactúan en diversos
niveles" y amenazan la capacidad para alcanzar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio en 2015.
Se espera que
debido al calentamiento global siga aumentando el número de
fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías y
lluvias intensas, los cuales tendrán un drástico efecto en
suelos ya debilitados, señala el mensaje del secretario
general de la ONU, Ban Ki-moon, con motivo de esta
conmemoración.
Esa tendencia "empeorará la
desertificación y aumentará la prevalencia de la pobreza, la
migración forzada y la vulnerabilidad ante los conflictos en
las zonas afectadas", añade Ban.
Todas las agencias de
la ONU y los gobiernos de numerosos países admiten el
retroceso de la deforestación, de las tierras cultivables y de
los bosques, así como la carencia de agua, lo que ha generado
ya más pobreza, el avance de los desiertos y cada vez más
refugiados por el hambre.
El secretario ejecutivo de
la Convención de la ONU Contra la Desertificación, Hama Arba
Diallo, sostuvo en marzo que la desertización es un problema
cuyas consecuencias son de escala planetaria.
Además,
recordó la meta mundial de reducir la pobreza a la mitad para
2015, uno de los Objetivos del Milenio, pero señaló que mal
podrá cumplirse ese fin "si no se toman medidas para abordar
la conservación del principal instrumento de vida que tienen
los países en desarrollo, que es la tierra".
Por
continentes, África subsahariana es la región "con el índice
de desertificación más elevado del mundo", fenómeno que
afecta, además, entre otros lugares, a una cuarta parte de
América Latina y el Caribe y a una quinta parte de España,
según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO).
Se calcula que para 2020, unos
135 millones de personas corren peligro de tener que abandonar
sus tierras por la continua desertización, de ellas 60
millones en África subsahariana.
En Asia, con unas
1.700 millones de hectáreas de tierra árida, semiárida y
subhúmeda, las zonas degradadas incluyen desiertos crecientes
en China, India, Irán, Mongolia y Pakistán; las dunas de arena
de Siria, las montañas erosionadas de Nepal y la deforestación
y sobrepastoreo de las regiones montañosas de Laos.
En
cuanto a número de personas afectadas por la desertización y
la sequía, Asia es el continente más perjudicado, según la
ONU.
En América Latina, pese a los bosques tropicales
húmedos de la región, la pérdida de tierras de cultivo y de
selvas afecta a 313 millones de hectáreas en Latinoamérica y
el Caribe (250 millones en América del Sur y 63 millones en
América Central y México).
Ante esa problemática, los
países miembros del Mercado Común del Sur, que integran
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, crearon en marzo pasado
junto con Bolivia y Chile una estrategia que busca una
alternativa económica para las tierras depauperadas.
En Europa, el llamado grupo del Mediterráneo Norte
formado por España, Portugal, Italia, Turquía y Grecia,
componen una de las cuatro zonas determinadas por la
convención de Naciones Unidas como afectadas por la
desertización.
En España, según datos oficiales de
2006, la desertización afecta al 53,17 por ciento del
territorio, donde 159.137 kilómetros cuadrados, el 31 por
ciento del total, sufren un riesgo alto o muy alto de
desertización y el riesgo es medio en 109.712 kilómetros
cuadrados, el 21,6 por ciento.
Uno de los países en
los que se constata una mayor desertización es Sudán, donde
afecta a 13 de sus 15 provincias, lo que supone una superficie
total de 414.000 kilómetros cuadrados, según el gobierno, que
atribuye el avance del desierto y el retroceso de la calidad
de la tierra a la explotación de los recursos del suelo más
que al cambio climático.
La desertización también
preocupa en China, donde avanza a un ritmo de 1.283 kilómetros
cuadrados al año, y afecta ya directamente a 400 millones de
personas, según la Administración Estatal Forestal.
El
18 por ciento del territorio chino es ya una área desértica,
especialmente la franja septentrional y occidental, aunque
otro 14 por ciento sufre las consecuencias de la
desertización, extendida prácticamente por todo el país, según
ese departamento oficial.
La presión de la enorme
población, el desenfrenado desarrollo económico y la
contaminación han puesto en una situación "extremadamente
frágil" incluso las zonas desérticas reforestadas, según las
autoridades.
En América Latina, Argentina, Bolivia y
Paraguay acordaron en marzo luchar contra la desertización del
Gran Chaco americano y el estado de pobreza en el que viven
sus habitantes.
En el Gran Chaco, que tiene una
superficie de más de un millón de kilómetros cuadrados y es la
segunda región más boscosa en América Latina después del
Amazonas, viven 4 millones de personas de Argentina, Bolivia y
Paraguay, de los que un 60 por ciento son pobres.
En
México, un 47 por ciento (94 millones de hectáreas) de tierras
sufren degradación en diferentes niveles, desde un grado leve
hasta desertización extrema", según la Comisión Forestal.
Para que no avance el fenómeno y recuperar el suelo se
aprobaron programas como el denominado Pro Árbol, que reparte
subsidios entre los pueblos indígenas y las comunidades
campesinas para la generación de áreas forestales.
En
Chile, la desertización afecta a 48,3 millones de hectáreas,
lo que significa que el 64 por ciento del territorio está en
proceso de degradación, fenómeno que perjudica directamente a
un millón y medio de personas, según la Universidad de Chile.
En Argentina, el gobierno anunció un plan para tratar
de revertir la desertificación mediante la creación de
microcréditos que estarán al alcance de la población de las
zonas rurales degradadas.
En la República Dominicana,
uno de los centros turísticos por excelencia del Caribe, el 70
por ciento del territorio está afectado de alguna manera por
la desertificación, según organizaciones públicas y privadas.
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Fuente: IBLNEWS |
20/06/2007 18:37 hs. |
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