En 24
estados de ese país los insectos parecen estar muriendo a una
velocidad alarmante.
Hasta ahora la causa es un misterio, pero la desaparición de
estos insectos amenaza la producción de numerosos cultivos.
Las colonias de abejas en Estados Unidos ya habían sido azotadas
por crisis regionales en el pasado, pero ésta, dicen los expertos,
es la primer crisis a nivel nacional.
La noticia de la desaparición de abejas podría no parecer
importante.
Pero en Estados Unidos la polinización que realizan estos
trabajadores insectos vale más de US$14.000 millones en semillas y
cultivos cada año, particularmente de frutas, hortalizas y frutos
secos, que dependen de ese proceso.
"La producción de almendros podría estar amenazada", dijo a BBC
Ciencia Fernando Esteban, director de la revista "Espacio Apícola",
de Argentina.
"California es el principal proveedor de almendros del mundo y
allí cada año se requieren aproximadamente dos millones de colmenas
para realizar la polinización de ese fruto seco", afirma el experto.
Esta crisis pone de manifiesto la importancia del papel que
juegan las abejas en el proceso que hace llegar las frutas y
verduras a nuestros supermercados y platillos.
Y numerosos cultivos están amenazados, desde aguacates y kiwis,
hasta almendras.
La comunidad científica y la apícola están asombradas por las
colmenas vacías y afirman que nunca se había visto algo similar en
el país.
Se ha informado que la pérdida de abejas va desde el 30% y 60% en
estados de la costa oeste, a el 70% en la costa este y Texas, en el
sur del país.
La pérdida normal, dicen los expertos, es de 20%, que ocurre
durante las temporadas de frío.
Teorías
Los científicos creen que los insectos podrían estar muriendo en
el campo, o quizás están desorientados, exhaustos y eventualmente
caen víctimas del frío.
La muerte podría deberse a un virus o a la mala
nutrición del insecto. |
Pero la
pregunta principal es ¿por qué dejan las colmenas?
Los investigadores están analizando varias posibles causas de
esta desaparición, que llaman "síndrome de despoblación de colmena".
"Actualmente se están llevando a cabo estudios nuevos sobre estos
síndromes -afirma Fernando Esteban- que se deben a un debilitamiento
de las abejas, y que ocasiona un estrés en la colonia".
"Éste sí tiene causas bien conocidas, como la pérdida que estamos
provocando en la biodiversidad causadas, por ejemplo, por el exceso
o uso de agroquímicos", señala.
Las teorías incluyen un posible virus, un hongo, o la mala
nutrición del insecto.
"Hemos ido reduciendo el espectro de la variedad de plantas, de
vegetaciones y flores que son el sustento de la abeja", afirma
Fernando Esteban.
Según el experto, la mala nutrición y el bajo nivel proteico en
las abejas las vuelve susceptibles a virus y a distintos tipos de
patologías, que las terminan destruyendo.
Otra teoría señala que los pesticidas, que están prohibidos en
ciertos países de Europa, podrían estar afectando la capacidad
innata de las abejas para navegar de vuelta a sus colmenas.
Valor
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California es el principal proveedor de
almendros del mundo y allí cada año se requieren
aproximadamente dos millones de colmenas para realizar la
polinización de ese fruto seco

Fernando Esteban, Espacio
Apícola |
La
apicultura, que fuera alguna vez dominio de aficionados, se ha
vuelto una actividad cada vez más comercial y consolidada.
Un ejemplo es el estado de California, donde se produce uno de
los cultivos más redituables del país: el de almendros.
"Cada año se requieren más colmenas para llevar a cabo la
polinización de esos cultivos", afirma Fernando Esteban.
"Y la situación es tan crítica y radical que cada año el pago a
los apicultores es más alto debido a la creciente demanda de
colmenas en estas plantaciones de almendros", señala.
El daño económico de la pérdida de abejas es sin duda importante,
pero tal como señala Fernando Esteban el valor de la abeja va mucho
más allá de la polinización de almendros o del girasol.
"La abeja es necesaria para mantener la biodiversidad del
planeta", dice el experto.
"Gracias a la abeja y a la producción de su polinización puede
preservarse una gran variedad de especies y esa ha sido su mayor
contribución al planeta desde hace más de 50 millones de años",
concluye Fernando Esteban.